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Sólo muelas no hacen mordisco

2013/11/17

Cantabricus

Por Mario Quevedo, en Cantabricus
Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

Desconozco cómo se fijan las pasiones tempranas. No he leído nada sobre determinantes de cosas que se nos meten en los huesos siendo niños, y permanecen hasta que alcanzamos el equilibrio con el ambiente. Hasta que palmamos, vaya. Seguro que hay gente que investiga esas cosas. El caso es que ya de chavalín quería saber más de animales. Desde que recuerdo, me fascinan la predación, y los predadores. Yo de mayor quería estudiar lobos en la tundra, que siempre hay menos gente por el frío y la ausencia de bares; o en Yellowstone. Ahora ya no tanto; me conformaría con estudiar glotones en Glacier NP, o en Sareks. De mayor.

No obstante, esa es la parte romántica del interés en los predadores; es fruto quizá de la respuesta que unas imágenes produjeron en algún rincón del cerebro…

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